
La Basílica de la Encina
La tradición quiso que la Virgen de la Encina fuese encontrada por los templarios en el hueco de una encina.

 
Desde entonces es el centro de las devociones de la ciudad y convertida en patrona de todo el Bierzo. La actual Basílica de la Encina se levanta sobre el solar de una anterior (de Santa María) que fue construida a finales del siglo XII.Las obras del actual templo se inician en el 1573 y finalizaron casi un siglo después en 1665. El último cuerpo de la torre y el camarín son del siglo XVIII. El edificio es de planta de cruz latina, con cabecera poligonal y el presbiterio de forma semihexagonal con camarín adosado. La nave está dividida en tres tramos por contrafuertes. Los dos primeros tienen capillas laterales, en el tercero, a los pies, está el coro, la torre y el batisterio. La torre es de cinco cuerpos con balaustrada, rematados en cúpula. El retablo mayor destaca sobre el resto, obra de Mateo Flores, cuyas esculturas fueron realizadas por discípulos de Gregorio Fernández. La Virgen de la Encina es del siglo XVI, está situada en un lujoso camerino. La sacristía guarda valiosas piezas de orfebrería, una Virgen con el Niño y varias pinturas entre las que destacan los retratos de Felipe V y su esposa o un cuadro sobre la batalla de Lepanto.
El edificio que se comenzó a construir en el año de 1573 no se acabaría hasta casi un siglo después.
La “Morenica” se sitúa en un lujoso camarín, es del siglo XVI.
Durante la celebración de la Semana Santa, la Basílica de la Encina se convierte en el centro de la devoción de los ponferradinos y bercianos.
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