
Villafranca monumental
Conocer El Bierzo es conocer un poco de todos sus pueblos. Villafranca atesora una gran riqueza arquitectónica en sus calles, sus iglesias y conventos.


No debemos abandonar el Bierzo sin conocer este paso ineludible para los peregrinos del Camino de Santiago. Partimos de Ponferrada para adentrarnos en Villafranca a través de la N-VI. Podemos empezar la visita por el castillo que fue construído por los marqueses de la villa en el siglo XVI. Tiene aire palaciego, está hecho de mampostería y ladrillo. Cerca del castillo encontramos la iglesia de Santiago, de corte románico y planta rectangular. Lo más conocido es su puerta septentrional, la llamada “del Perdón” por exhimir de realizar el final del Camino a aquellos impedidos que así lo pidieran con devoción ante esta puerta. Desde el castillo bajamos por la empinada calle de las Salinas hasta la plaza Mayor. Nos acercamos a la iglesia de San Francisco de cuya construcción primitiva se conserva la portada del hastial occidental. El resto es gótico de mediados del siglo XV. El parque de la Alameda está rodeado de lo más monumental de Villafranca. En primer lugar nos encontramos con San Nicolás, que fue colegio de los jesuítas. El convento de la Divina Pastora se remonta al siglo XVI y restaurado posteriormente. Al otro lado del parque se levanta la Colegiata, edificio de cantería y mampostería, con planta rectangular de tres naves. A los pies se levanta la torre de campanas . En su interior destacan el retablo de la capilla de la Trinidad y el de la Virgen del Rosario, y en la cabecera un retablo neoclásico con la imagen de la Asunción. Desde la colegiata se desciende a la Calle del Agua llena de casas de arquitectura popular y de otros edificios singulares: el convento de San José, el palacio de los Alvarez de Toledo y el convento de la Anunciada. Cuando acaba la visita tienes la sensación de haber visitado un museo sin paredes donde todo está integrado en perfecta armonía.
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