
El curso de un río
A menudo los ríos son los mejores guías a la hora de conocer un lugar nuevo. En esta ocasión será el Boeza el que nos vaya mostrando el camino. Al disfrute de los pueblos se une el encanto paisagístico.


Desde Bembibre nos disponemos a seguir el curso del Boeza. Si tomamos la autovía del Noroeste en su primera salida llegaremos a Albares de la Ribera. Ya en el siglo X se nombra este pueblo en relación con un monasterio. Siguiendo el curso del río llegamos a La Ribera de Folgoso donde encontramos un templo de tres naves con retablos barrocos en su interior. A tres kilómetros entramos en el pueblo de Folgoso de la Ribera. Su iglesia era antiguamente una ermita. Nos detenemos un momento para observar el retablo mayor y los cuadros e imágenes que acoge en su interior. Continuamos camino a Boeza, pequeño pueblo de montaña y porteriormente hasta Igüeña, pueblo que carece de restos arquitectónicos notables pero con una gran encanto paisagístico. Nos acercamos a Colinas del Campo donde abunda la vegetación y los arroyos que bajan de las montañas formando vistosas cascadas y colas de caballo, así como fauna variada y apreciada por comensales y cazadores. Desde Igüeña podemos desandar el camino a orillas del río Tremor, afluente del Boeza, y aprovechar para visitar los pueblos que dejemos a nuestro paso. Destacamos los restos de un antiguo convento franciscano en Cerezal; el castro “Cono de los Castillos” , ya cerca de Tremor de Abajo; y la iglesia parroquial de Santa Marina de Torre.
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