
El Valle Balboa
El valle de Balboa pasa a formar parte de uno más grande que es el de Valcarce, el cual sigue el curso del Camino de Santiago antes de adentrarse en tierras gallegas. Este valle ancarés se abre en otros tres pequeños valles donde encontramos los pueblos ubicados en lo alto para dejar las tierras más fértiles para el ganado.


Este pequeño valle de Balboa tiene mucho que ofrecernos. Podemos adentrarnos en él tomando el desvío de la nacional VI de Ambasmestas. Este primer pueblo toma su nombre de “augas mestas” porque aquí se une el Burbia con el río Valcarce. Su iglesia de San Pedro acoge en su retablo la imagen de San Pedro. Proseguimos camino por el margen del río, tomando la desviación al Coto de Balboa. El valle de Balboa fue de propiedad privada de los García Rodríguez de Valcarce, pasando posteriormente a los condes de Lemos y a los marqueses de Villafranca. En su época formó jurisdicción propia llamada Coto de Balboa que incluía la mayoría de los pueblos de alrededor. Antes de llegar a Balboa nos sale al paso Quintela en cuyo frondoso valle se continúa la práctica del pastoreo de ganado vacuno. Entre Quintela y Balboa se ha levantado el moderno hotel de Ancares, recordándonos que la modernidad se acerca a cada rincón. Balboa es la cabeza neurálgica de este valle. En su entrada encontramos la iglesia de Santa Marina. Su cabecera es románica del XVI pero la iglesia fue finalizada entre 1686/1706. Cruzamos el río, y a nuestra derecha nos encontramos con un hórreo un una moderna palloza. Desde Balboa parten cuatro caminos en direcciones distintas: Pumarín y Cantejeira, Castañoso, Vilariños, Chan de Villar. La más interesante es la de Pumarín y Cantejeira, en cuya dirección se observan los restos de un antiguo castillo; la torre del homenaje y parte de su muralla del siglo XIV. Ya en Cantejeira encontramos de nuevo la imagen de la palloza, las esculturas de los Carocos y su famoso texeidal o bosque de tejos. Además desde aquí podemos realizar diversas rutas que nos acerquen al resto de los pueblos mencionados. Las casas se encaraman el lo alto para dominar el valle y permitir que el ganado pastoree en la tierras fértiles más bajas. Alrededor de los pueblos abundan los castaños. El desarrollo del turismo rural se deja ver en este valle a través de sus casas rurales y de la recuperación de caminos que permiten la práctica del senderismo. Sus gentes son amables y su gastronomía recorfortante utilizando productos autóctonos. Una pista sale de Cantejeira para acercarnos hasta Campo del Agua.
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