Ancares Seo es uno de esos lugares donde todavía
se puede encontrar un estilo de vida anclado en el tiempo; donde
el paisaje es tan grandioso por sus dimensiones que invita a ser
admirado; y donde las gentes atesoran sus antiguas creencias y leyendas.
Los
colores pardos de las cuarcitas y pizarras adornan las cumbres altas,
y las violáceas del brezo se contrastan con la gama de los verdes
bosques y praderas. El paraje de Ancares Seo es hermoso, alegre,
el agua es abundante debido a las nevadas del invierno, y la naturaleza
ofrece el sustento a los lugareños que trabajan la tierra de la
misma forma que lo hicieron sus antepasados, continuando así con
una economía agroalimentaria y ganadera. En el fondo del valle,
en las praderas, se cultiva el maíz y las huertas; en las laderas
el cereal más preciado, el centeno; y en las cumbres, se aprovechan
los pastizales para el ganado.
Ancares Seo está compuesta por valles herederos de las culturas
leonesa, gallega y asturiana por su situación geográfica.
La cuenca del río Burbia arranca desde Villafranca del Bierzo por
Paradaseca.
Villafranca del Bierzo es una villa nacida en la Alta Edad Media
situada en la confluencia de los ríos Burbia y Valcarce. Todavía
se conservan vestigios de que Villafranca fue durante siglos el
núcleo berciano más importante y
poblado. El Camino de Santiago y la iniciativa de los Marqueses
de Villafranca, engrandecieron esta localidad con la construcción
de numerosos conventos, iglesias, monasterios, etc, un legado que
ha contribuido a que hoy posea una gran riqueza monumental. El castillo
es una construcción imponente de mampostería en forma cuadrilátera,
bien definida por los cuatro torreones de cada esquina. La portada
es de ladrillo y está compuesta por arcos peraltados. Y los escudos
de armas relacionados con los Marqueses de Villafranca se encuentran
en la misma portada y en los torreones del castillo. Frente a éste,
en uno de los puntos del camino jacobeo, se encuentra la Iglesia
de Santiago. Este templo románico pose una interesante Puerta del
Perdón, donde ganan el jubileo los peregrinos que debido a una enfermedad,
no puedan llegar a Compostela. También son importantes, edificios
como el del Ayuntamiento, de 1850; el teatro; la mítica Iglesia
de San Francisco, el único vestigio de lo que hasta el siglo XIX
fue un convento franciscano; el antiguo colegio jesuita de San Nicolás,
hoy propiedad de los Padres Paules. La Colegiata,
construida a finales de la Edad Media es otro edificio religioso
de obligada visita; también, lo es el convento de la Divina Pastora,
del siglo XII y antiguo hospital de Santiago; el convento de La
Anunciada; el convento de La Concepción; y por supuesto, el paseo
por la histórica Calle del Agua. Tanto para los habitantes, como
para el que visita por primera vez esta villa, la Calle del Agua
es un lugar especial donde se respira la historia pasada, es como
si el tiempo viajara siglos atrás al recorrer la calle empedrada
y estrecha, mientras el observador contempla un espectacular cuadro
de arquitectura tradicional. Entre los numerosos edificios destacan
el antiguo palacio de los Marqueses de Villafranca, el palacio de
Torquemada, el Convento de San José, y la Capilla del palacio de
los Condes de Campomanes; pero además, son hermosas las casas señoriales,
de piedra y balcones de forja adornados con flores, como la del
poeta berciano Gil y Carrasco. La Calle del Agua es otro de esos
lugares en El Bierzo donde se pueden recorrer las típicas bodegas
para degustar los vinos de la zona. Los caldos de Villafranca son
famosos, al igual que las confituras, y las bodegas de La Alquitara,
Xoque, Vinchi, etc, así como los restaurantes y mesones de la villa
hacen honor a la gastronomía de la comarca. El río Burbia
riega también las fértiles tierras de Corullón. Un pueblo situado
en la falda de una colina, entre cerezos, castaños, higueras y magníficas
huertas de lechugas, patatas, pimientos y tomates. Por un camino
de castaños, se llega a un mirador, desde donde se puede divisar
una espectacular panorámica del valle del Burbia. Corullón ha tenido
una continua presencia de pobladores desde la cultura castreña,
así como señores feudales que construyeron aquí sus fortalezas.
Un ejemplo de esta dilatada historia es la Iglesia de San Miguel,
del siglo XII; o el castillo del siglo XV.
No existen diferencias entre los valles que dividen Ancares Seo.
Todos provienen de una cultura prerromana y conservan sus costumbres
remotas en su vida cotidiana. No sería justo describir pueblo por
pueblo para mostrar sus encantos por separado, los Ancares Seo forman
un conjunto cultural compacto.
Quizás lo que más sorprenda al visitante son las pallozas o “casas
de teito”. Estas son viviendas prerromanas de singular estructura
que proclaman la insólita personalidad de los pobladores de estas
montañas. Las pallozas tienen forma circular y el tejado (“teitado”)
de paja, el cual es cambiado cada cierto tiempo por los “teitadores”.
Todavía es posible contemplar estas construcciones de arquitectura
popular en todo El Bierzo Oeste, aunque el asentamiento mas atractivo
es el de Campo del Agua. Los habitantes de Campo del Agua vivían,
y algunos todavía lo hacen, en el interior de las pallozas junto
con el ganado, sin embargo, con la caída de las primeras nieves,
se mudaban al pueblo de Aira da Pedra hasta que llegara la primavera. El espíritu
mágico de Ancares Seo permanece imperturbado en los horreos, “muiños”
(molinos), pajares, en las herrerías y lagares, en las cabañas,
en el cortín, en los corrales de lobos, en las casas de “lousa”
(pizarra), y en las fiestas y romerías que forman un rito, un sentir
que se vive con plenitud desde hace cien generaciones. Ancares Seo
ofrece grandes posibilidades para practicar deportes de montaña,
como el senderismo, ya que existe la oportunidad de recorrer numerosas
rutas, todas ellas espectaculares. Los Ancares Seo, al igual que
el resto de El Bierzo, posee una belleza diferente en cada estación.
Con la llegada del invierno, las montañas se cubren de blanco. La
alegría del paisaje despierta cada primavera mostrando sus colores
más vivos. Pero sin duda, la estación más hermosa es el otoño. La
naturaleza tiñe de ocre los bosques de robles, hayas y abedules,
la gran variedad de tonalidades entusiasma a cualquier observador,
mientras que respira el olor de la tierra mojada. En estos bosques
habitan jabalíes, corzos y urogallos, incluso se han recuperado
algunos osos, lobos, águilas reales y faisanes. El montañero comprobará
que a cada montaña le sigue un valle, y a cada valle, un río o un
arrollo, que las alturas se suceden continuamente, y que se trata
de un paisaje especial lleno de vegetación y frondosidad salvaje.
Y sin duda otro encanto de estas montañas bercianas es su gastronomía.
En los Ancares se sigue cocinando como lo hacían las antiguas abuelas,
con la hoya de barro y la cocina de leña. Las verduras y hortalizas
son de la tierra, el agua de los manantiales, la carne de la última
matanza, el pan de centeno molido, amasado y cocido en el horno
artesanalmente, etc. Son deliciosas las carnes curadas como la cecina;
además de las morcillas, el chorizo, el cocido, la empanada, así
como las truchas de los ríos Cúa y Burbia; y resultan especiales
las castañas asadas del magosto, una fiesta otoñal típica del Bierzo.
Los Ancares Seo son un lugar especial dentro de El Bierzo donde
prima la tranquilidad, donde existe una cultura increíble, y donde
habitan gentes hospitalarias y abiertas a la conversación entretenida
que regalan a cualquier forastero que esté dispuesto a escuchar.