El
Valle del Meruelo encierra gran riqueza natural y paisajística,
conserva una historia milenaria y marca el inicio del Camino de
Santiago en El Bierzo. El
viajero puede entrar en El Bierzo por el Puerto de Foncebadón, aquí
comienza nuestro trayecto a Compostela, donde está situada la Cruz
de Ferro, un poste tosco de madera con una Cruz de hierro. Ésta
señalaba el camino al peregrino cuando las nieves del crudo invierno
impedían la visibilidad. Desde la Cruz de Ferro, el Camino de Santiago
desciende por el Manjarín hacia el primer pueblo de El Bierzo; El
Acebo, en cuya entrada se halla la famosa Fuente de la Trucha.
Compludo es un desvío obligado en el camino para disfrutar de un
conjunto de arquitectura rural. Las casas son de piedra y están
divididas en dos plantas con balcones corridos de madera. Pero sin
duda, lo más emblemático de este pueblo y uno de los monumentos
más representativos de El Bierzo, es la Herrería de Compludo. Está
situada en el Valle de Compludo, en el que San Fructuoso construyó
en el siglo VII, el primero de sus monasterios; el complutense,
dando así inicio a la famosa Tebaida Berciana. La herrería,
de la época medieval según algunos estudios, y del XIX según corrientes
contrapuestas, está situada a la orilla del río Meruelo, entre una
abundante vegetación. Todavía hoy, se puede observar el funcionamiento
de este ejemplo de ferrería preindustrial.
El Valle del Meruelo puede ser atravesado de lado a lado siguiendo
el Camino de Santiago. Desde El Acebo, el descenso continúa por
Riego de Ambrós, donde se pueden visitar dos antiguas ermitas, hasta
llegar a Molinaseca. Una villa que existía ya en el siglo XII, y
donde ejerció su señorío el obispo de Astorga y los monasterios
de Carrizo y Sandoval.
En Molinaseca se entremezclan diferentes sensaciones. Cualquiera
puede percibir el frescor de un paisaje verde, de las flores que
adornan los balcones, y del río alegre que atraviesa la villa; descubrir
el encanto de sus calles empedradas, cuyas casas, muchas de ellas
blasonadas, conservan una arquitectura tradicional; y saborear el
buen hacer de la cocina berciana.
Molinaseca recibe a sus visitantes con el Santuario de Las Angustias.
Un hermoso templo del siglo XVIII que está situado en la entrada
del pueblo. Durante el verano, los peregrinos se cobijan bajo sus
soportales de piedra.
El Camino de Santiago continua por Molinaseca, atravesando el río
Meruelo por un hermoso puente medieval construido en piedra; el
Puente de los Peregrinos. Este lugar de paso termina en la Calle
Real, donde se encuentran las tradicionales bodegas, un recorrido
que ofrece la cata de los mejores caldos del Bierzo. Molinaseca
ha sido siempre una villa jacobea. Durante la Edad Media, se crearon
varios hospitales en sus estrechas callejuelas, como por ejemplo
el de San Nicolás. Este último, se construyó para asistir a los
peregrinos, y actualmente, un crucero de piedra granítica simboliza
su antigua existencia. También destaca la iglesia parroquial de
San Nicolás, construida en el siglo XVII sobre un promontorio de
piedra maciza.
Molinaseca es la cuna de los embutidos. En las fábricas artesanas
de la villa se elaboran los más típicos del Bierzo, como el plato
rey; el botillo, así como el chorizo, la cecina, la androlla, etc,
y donde el visitante puede adquirirlos directamente.
Sin embargo, si lo que prefiere es probarlos en la mesa, Molinaseca
cuenta con numerosos lugares de cocina tradicional; restaurantes,
mesones, bodegas, y casas rurales, donde se preparan las recetas
más típicas de la tierra.
Desde Molinaseca se puede continuar el camino hasta Campo, una localidad
muy alegre cuya calle Real y Plaza Mayor conservan varias casonas
y edificios ancestrales, como la capilla de la escuela del siglo
XVIII, o la iglesia parroquial del XVII. Sin embargo,
existen otras opciones, como visitar los Puentes de Mal Paso, un
lugar encantador para practicar el senderismo y disfrutar de la
naturaleza. En este paraje descubrirá diferentes contrastes de belleza
inigualable. La riqueza arbórea de esta mancha boscosa enseña sus
castaños centenarios, sus robles y encinas, chopos y fresnos, así
como el paso de aguas abundantes y cristalinas que saltan entre
las piedras entonando una canción natural.
La parte alta del Valle del Meruelo; Fonfría, Poibueno, Matavenero,
Onamio, Paradasolana, y Castrillo del Monte, ofrecen espectaculares
rutas para realizar excursiones a pie o en bicicleta y observar
un paisaje radiante, así como charlar con las gentes amigables y
hospitalarias de esta tierra.
El Valle del Meruelo es un trocito más de Bierzo que te invita a
conocer su historia, a escuchar sus leyendas, a respirar el frescor
de su entorno, y a saborear su exquisita cocina tradicional.